Así se construye tu forma de ser

Así se construye tu forma de ser

Hay muchas teorías respecto a las variables que definen la personalidad, como que vienen marcadas por una base neurobiológica, factores genéticos e incluso condicionantes sociales.

El psicoanalista alemán Erich Fromm dijo que la principal tarea del hombre en la vida es darse nacimiento a sí mismo, llegar a ser lo que potencialmente es. Y el mundo moderno nos repite frases sobre la necesidad de ser uno mismo. Esta priorización actual de la coherencia personal es un producto, según el psicólogo Roy Baumeister, de varios hitos históricos. Para este investigador de la Universidad Estatal de Florida, los cambios sociales revolucionarios de los últimos siglos nos han llevado a anteponer nuestra identidad personal a la presión de los demásy de las circunstancias que vivimos.

Si preguntas a los que te rodean, verás que todos creen tener una cierta coherencia de comportamiento y se autodefinen por rasgos de su carácter. Creemos ser testarudos o flexibles, sinceros o maquiavélicos, socialbes o tímidos… Pero ¿somos así o solo es la imagen que nos gusta tener de nosotros mismos? ¿Hay rasgos de personalidad que permanecen estables a lo largo de la vida? ¿O tenía razón el ensayista francés del siglo XVI Michel de Montaigne cuando decía que “existe tanta diferencia entre nosotros y nosotros mismos como entre nosotros y los demás”?

El psicólogo austriaco Walter Mischel, recientemente fallecido, fue uno de los científicos partidarios de pensar que la personalidad es una entelequia, nuestra conducta es arbitraria, los resultados de los test de personalidad no sirven para predecir conductas y que debemos ser cautos a la hora de etiquetar a las personas. Según Mischel, actuamos en cada circunstancia intentando conseguir nuestros objetivos. Leemos la situación, la interpretamos y decidimos qué hacer en función de nuestra percepción de lo que está ocurriendo. Repetiremos nuestros comportamientos –y parecerá que tenemos una variable de personalidad determinada– cuando lleguemos a la conclusión de que volver a hacer lo mismo nos permitirá obtener los resultados que queremos.

Una personalidad oscilante

Pero si nuestra interpretación de las circunstancias nos dice que es mejor actuar de forma diferente, nos comportaremos de modo distinto sin ningún problema. Es una teoría que no postula rasgos permanentes de personalidad: solo parecemos consistentes en nuestra conducta porque llegamos a menudo a las mismas conclusiones en ambientes similares. Pero en cuanto cambiamos de hábitat –algo que sucede, por ejemplo, cuando mudamos de círculo de amigos, de pareja o de país de residencia–, actuamos de forma distinta.

Las críticas actuales a los test de personalidad caminan en esa dirección. Así, el psicólogo Adam Grant, de la Universidad de Pensilvania, ha publicado recientemente investigaciones con las que quiere mostrar que el indicador de Myers-Briggs, uno de los más usados, carece de fiabilidad científica. “Las características medidas por esta prueba no tienen apenas poder predictivo acerca de si seremos felices en una situación, cómo nos desempeñaremos en nuestro trabajo o qué tal será nuestro matrimonio”, afirma este investigador.

El enfoque contrario, el que cree que existe una constancia en nuestras acciones que puede ser catalogada mediante test, estaría representado sobre todo por la teoría de rasgos, basada en el análisis factorial. Estos expertos dicen que hay pruebas estadísticas de que cierto tipo de actitudes se suelen dar juntas, y eso demuestra que hay una característica de personalidad que las engloba a todas.

Fuente: https://www.muyinteresante.es/